Y a veces, te dejan.

Recuerdo que no le escribí mas a dos chicas en la adolescencia, me sentí mal al principio pero después ya no. No había intereses en común y me pesaba responder. Así que simplemente no escribí más.

Recibí hace unas semanas una carta y hoy otra en la que amigas actuales me dicen que ya no tienen tiempo de escribir. Y puede pasar, pero me extraña que me avisen. Tal vez sea lo más frecuente, ¿lo más prolijo?

Son cosas que pasan. Y ahora me toca estar de este lado.

Ahora sí…

Qué placer cuando el correo anda bien. Mandar y recibir cartas y postales es algo tan placentero para mí.

El año pasado estuvieron cerradas las fronteras y no recibí casi nada, menos pude enviar. En diciembre todo empezó su ciclo de nuevo.

Me da gusto que mi año a esta altura se vea así:

Mail tracker 2021.
Correo enviado en septiembre 2021.

Ahora espero mucho correo atrasado por las elecciones. ¡Espero que llegue todo pronto!

Las postales conectan a la gente

Me gusta escribir y comentarle a gente que no conozco en redes sociales, simplemente porque conecto con lo que escriben o postean. También mando mails a quienes leo o escucho. Y bueno, así ocurrió con Frank. Primero en IG y después de escuchar algunos de los capítulos de sus podcasts le mandé mail y quiso que conversáramos para su programa.

¿Qué? Sí. Participé del podcast The Postcardist.

Hablamos como si nos conociéramos desde siempre, porque hay cosas que nos conectan: las postales, los mensajes que viajan a través de las geografías y del tiempo, las estampillas, hablamos de amistades y de cómo uno puede sencillamente conectar con el otro.

Así fue con Frank. Y no podría estar más feliz.

Cartas escritas en pandemia

Durante el 2020 tuvimos fronteras cerradas así que no llegué a responder a todas las cartas que me llegaron a principio de año. Recién en agosto empezaron a llegar postales o cartas y recién en diciembre pude sentarme a escribir. Mandé dos veces cartas y postales, pero te aclaran en el correo que el envío es condicional ( nadie asegura cuando salen ni llegada en tiempo tradicional).

Pero salen. Y llegan.

Y a mí eso me pone feliz.

Curiosidad

Me prendí en un swap con una chica de India y me pidió que no vaya la estampilla en papel del correo en la parte de adelante. Para eso, me aseguré esta vez de dejar espacio para que la peguen.

La estampilla de la que habló es esta:

No miento si digo que es horrible. Imagínense verla pegada al lado de las bellas estampillas que uno pega. Y ni hablar si la ubican en el frente de la postal!

Mi curiosidad es qué tipo de negociado habrá atrás de esto, porque toda la leyenda podrían ponerla con una timbradora. Como hacen en la mayor parte del mundo.

Miren este caso:

Una belleza. Sencillo, claro, sin mega etiqueta.

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora